
La intimidad del chárter, con Palermo, Battaglia y Cía., cantando a full y con dedicatorias.
El vuelo de vuelta duró tres horas y veinte minutos y nadie pudo descansar. El avión chárter de Aerolíneas Argentinas, con capacidad para más de 100 pasajeros, estaba configurado para 60 personas. Los jugadores se ubicaron estratégicamente en el fondo. Estaban todos contentos, felices, lógico. No bien la nave dejó la pista del Aeropuerto Internacional do Confins, entró en acción el silbato que tenía Pablo Migliore, el director de la barra, y ya nada fue igual. Y empezó el carnaval al ritmo de batucada, como ésos que se ven después de grandes logros. Migliore, Palermo, Morel Rodríguez, Dátolo y Battaglia fueron los abanderados de los experimentados. Y hubo juveniles que no se quedaron atrás: Luis Ibáñez (en su primera experiencia copera), Pochi Chávez, Javier García, Facundo Roncaglia. Riquelme y Palacio también tuvieron su participación, pero un escalón más abajo. Ni siquiera pararon para comer. El resto acompañaba cada canción, primero con gritos, después con palmas y al final se quedaron todos sin aliento.El principal protagonista de los cantos fue River, el popurrí conocido, liderado por el "Vamo' a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron las gallinas..." y "River, no rompas las pelotas, que a vos te faltan huevos para ganar la Copa". Para el resto de los pasajeros todo empezó con enorme alegría, pero a medida que transcurría el tiempo y la cosa no paraba se fue convirtiendo en una linda tortura. Lentamente fueron comprendiendo que en ese avión no había espacio para el descanso y la meditación. Así fue todo hasta aterrizar en Ezeiza. Con alegría, ya en silencio, hubo tarde de descanso (http://www.ole.clarin.com/)
El vuelo de vuelta duró tres horas y veinte minutos y nadie pudo descansar. El avión chárter de Aerolíneas Argentinas, con capacidad para más de 100 pasajeros, estaba configurado para 60 personas. Los jugadores se ubicaron estratégicamente en el fondo. Estaban todos contentos, felices, lógico. No bien la nave dejó la pista del Aeropuerto Internacional do Confins, entró en acción el silbato que tenía Pablo Migliore, el director de la barra, y ya nada fue igual. Y empezó el carnaval al ritmo de batucada, como ésos que se ven después de grandes logros. Migliore, Palermo, Morel Rodríguez, Dátolo y Battaglia fueron los abanderados de los experimentados. Y hubo juveniles que no se quedaron atrás: Luis Ibáñez (en su primera experiencia copera), Pochi Chávez, Javier García, Facundo Roncaglia. Riquelme y Palacio también tuvieron su participación, pero un escalón más abajo. Ni siquiera pararon para comer. El resto acompañaba cada canción, primero con gritos, después con palmas y al final se quedaron todos sin aliento.El principal protagonista de los cantos fue River, el popurrí conocido, liderado por el "Vamo' a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron las gallinas..." y "River, no rompas las pelotas, que a vos te faltan huevos para ganar la Copa". Para el resto de los pasajeros todo empezó con enorme alegría, pero a medida que transcurría el tiempo y la cosa no paraba se fue convirtiendo en una linda tortura. Lentamente fueron comprendiendo que en ese avión no había espacio para el descanso y la meditación. Así fue todo hasta aterrizar en Ezeiza. Con alegría, ya en silencio, hubo tarde de descanso (http://www.ole.clarin.com/)
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